El primer tiempo en Avellaneda fue vibrante. El local fue claramente superior al mostrar una mayor peligrosidad y ambición a través de un mediocampo con gran recuperación y buena salida con Giovanni Moreno y la llegada con Teófilo Gutiérrez.
El planteo de Ricardo Caruso Lombardi, en tanto, fue una apuesta al contraataque y la cesión del balón esperando el momento justo para sorprender en velocidad. Y su fórmula sólo funcionó hacia el final del período, cuando Néstor Ortigoza empezó a cortar más el juego local y Julio Buffarini y Juan Manuel Salgueiro a recibir el esférico.
Pablo Migliore debió intervenir primero ante un intento desde afuera del área de Iván Pillud y luego Teo no pudo empujar un buen centro desde la derecha. Sólo Salgueiro, desde afuera, amenazó con un tiro alto en ese tramo, hasta que a los 31 minutos Pillud mandó un centro pasado desde la derecha tras un tiro libre y cabeceó Matías Martínez hacia el palo contrario, anotando el primero.
Después, los del Coco se volcaron aún más al ataque y Migliore apareció dos veces frente a Gutiérrez, la primera de cabeza. Pero en el medio, Buffarini obligó a Martínez a sacar una pelota en la línea, como aviso de la reacción azulgrana. Hasta que, a los 41, ésta se cristalizó cuando Nicolás Bianchi Arce bajó por la derecha un pelotazo de Buffarini y Emanuel Giliotti, por la izquierda, cabeceó para la igualdad.
El complemento se dio a pedir de los de Boedo, que salieron conformes con el punto y se dedicaron a apostar por ello, congelando todo lo que pudieron las intenciones rivales. Y lo hicieron bien hasta la media hora, cuando su rendimiento empezó a mermar y la obligación impulsó la reacción rival.
Lucas Castro pegó un tiro en el palo, Agustín Pelletieri disparó afuera al igual que nuevamente Castro, y recién en tiempo de descuento la visita hiló una contra seria que terminó con un remate del ingresado Nahuel Benítez que pasó cerca.
A Racing no le alcanzó el esfuerzo para llevarse lo que merecía, aunque sí para conformar a los suyos mostrando una mejoría en su juego en la antesala del clásico con Independiente. San Lorenzo terminó claramente volcado a la defensa, pero sus urgencias y recursos lo eximieron en parte de reproches. El punto de visitante le sirvió por cómo se dio el pleito, pero sabe que para salvarse de todo, tarde o temprano, deberá buscar ganar.
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